Caracterización clinicoepidemiológica de la migraña en pacientes atendidos en la consulta de Neuropediatría en Camagüey

Rev Cubana Pediatr. 2017;89(2)

ARTÍCULO ORIGINAL

 

Caracterización clinicoepidemiológica de la migraña en pacientes atendidos en la consulta de Neuropediatría en Camagüey

 

Clinical and epidemiological characterization of migraine in patients seen at the neuropediatric service in Camaguey province

 

 

Clara Victoria Mora García,I Adela Avilés ÁlvarezII

IGrupo Básico de Trabajo del Policlínico Docente "Henry Reeve" de Jimaguayú. Camagüey, Cuba.
IIServicio de Neurología. Hospital Pediátrico Provincial Docente "Dr. Eduardo Agramonte Piña". Camagüey, Cuba.

 

 


RESUMEN

Introducción: la migraña en los niños es reconocida como un problema de salud. El diagnóstico se basa en sus características clínicas, y depende de la habilidad y experiencia del médico.
Objetivo: describir las características clinicoepidemiológicas de la migraña en los pacientes atendidos en la consulta de Neuropediatría en Camagüey.
Métodos:
se realizó un estudio descriptivo y transversal, con un universo de 171 pacientes y una muestra de 64. La información se obtuvo mediante la anamnesis, a través de la historia clínica y de un formulario para la recogida de datos con las variables a explorar. Para establecer los tipos de migraña se empleó la Clasificación Internacional de Cefaleas, segunda versión. Se utilizó el procesador estadístico SPSS (versión 15.0) y los resultados se expresaron en números absolutos y porcentajes.
Resultados: el sexo femenino constituyó más de la mitad de los pacientes estudiados, y el grupo de edades de 13 a 15 años más de la tercera parte de la muestra. La hipertensión arterial y la migraña, por línea materna, constituyeron los principales antecedentes patológicos familiares. La localización bilateral del dolor, pulsátil, de no más de una hora de duración -y la fotofobia y la sudoración como síntomas acompañantes- fue lo más frecuente.
Conclusiones: la migraña con aura resultó la más observada. La luz del sol, el ruido, el calor, el ejercicio, el estrés, el ayuno prolongado y algunos alimentos, fueron los factores desencadenantes reconocidos con mayor frecuencia, susceptibles todos de contrarrestar.

Palabras clave: migraña en edades pediátricas; migraña sin aura; migraña con aura; ICHD-2.


ABSTRACT

Introduction: childhood migraine is recognized as a health problem. The diagnosis is based on the clinical characteristics and depends on the physician's skill and experience.
Objective: to describe the clinical and epidemiological characteristics of migraine in patients seen at the neuropediatric service in Camaguey province.
Methods: descriptive and cross-sectional study of a sample of 64 patients from a universe of study of 171 patients. The necessary information was obtained through anamnesis, medical history checking and a form for data collection with the variables to be studied. The International Classification of Headaches, second version, was used to set the different types of migraine. Statistical processor SPSS (15.0) was used whereas the final results were given in absolute numbers and percentages.
Results: females represented over half of the studied patients and the 13-15 y age group comprised more than one third of the sample. Blood hypertension and migrane on the mother's side were the main pathological antecedent. The bilateral location of pulsating pain lasting less than one hour -photophobia and sweating as accompanying symptoms- was the most common symptom
Conclusions: migraine with aura was the most observed type. Sunlight, noise, heat, exercising, stress, delayed fast and some foodstuffs were the most frequent causative factors; all of them may be counteracted.

Keywords: migraine at pediatric ages; migraine with no aura; migraine with aura; ICHD-2.


 

INTRODUCCIÓN

La migraña es una cefalea primaria frecuente e incapacitante, de elevada prevalencia, con impacto socioeconómico y personal. De acuerdo con los resultados de Global Burden of Disease Study 2013, la migraña está incluida entre las ocho enfermedades que afectaron a más del 10 % de la población mundial en 2013.1,2

La migraña y la cefalea tensional son los tipos de cefaleas primarias más frecuentes en los niños.3 Su diagnóstico se basa en las características clínicas de los episodios de cefalea, y depende -en buena medida- de la habilidad y experiencia del médico. Se han definido criterios para realizar el diagnóstico con una mayor especificidad y sensibilidad, fundamentalmente en el caso de la Clasificación Internacional de las Cefaleas, en su segunda edición de 2004 (International Classification of Headache Disorders 2nd edition, ICHD-2), propuesta por la Sociedad Internacional de Cefalea (International Headache Society, IHS).4,5 Está a prueba una propuesta de actualización (ICHD-3 beta).1

La migraña en los niños es un problema de salud.6 Un estudio epidemiológico realizado en Alemania demostró que es el tipo de cefalea de mayor intensidad y frecuencia, con una duración mayor de dos horas, y que necesita medicación.7 En América Latina se han realizado estudios locales o en centros de atención.8,9 En Cuba se destacan los estudios clínicos en consultas especializadas realizados por Cárdenas Giraudy y otros,10 Portuondo Alacán y otros11 y Ruiz de la Paz y otros.12 En la literatura científica consultada no hay evidencias de estudios sobre la migraña en edades pediátricas en Camagüey, sin embargo constituye un problema en la práctica, y se presenta como un campo de investigación en desarrollo.6,7,13 El objetivo del presente artículo es describir las características clinicoepidemiológicas de la migraña en los pacientes atendidos en la consulta de Neuropediatría del Policlínico de Especialidades Pediátricas del Hospital Pediátrico Provincial Docente "Dr. Eduardo Agramonte Piña", de Camagüey, en el período comprendido entre el 1º de enero de 2012 y el 31 de enero de 2013.

 

MÉTODOS

Se realizó un estudio descriptivo transversal. El universo de estudio estuvo constituido por 171 pacientes. La muestra quedó compuesta por 64 pacientes mediante un muestreo no probabilístico. Los criterios de inclusión fueron los definidos en la ICHD-2 para la migraña: tipos y subtipos;4 y los de exclusión, padecer otras enfermedades.

Se realizó una exhaustiva anamnesis, que tuvo en cuenta la información aportada por el paciente y acompañante. Se elaboró un formulario para la recogida uniforme de la información y la caracterización sistematizada de la migraña en los pacientes. Se estudiaron variables como la edad, el sexo, los antecedentes patológicos familiares y personales (APF y APP), la evolución de la migraña, su frecuencia, la duración de los episodios, su ritmo horario, la topografía, la localización y el tipo del dolor, así como la forma de alivio, su relación con la actividad física habitual, los síntomas acompañantes y los factores desencadenantes. Se investigó también la presencia o no de aura, el momento en que se presenta, y sus variedades. Se clasificó la migraña a partir de sus tipos y subtipos. Se confeccionaron bases de datos, y se utilizaron métodos estadísticos descriptivos en correspondencia con los objetivos y el diseño de la investigación. Se utilizó el procesador estadístico SPSS (versión 15.0).

Este estudio no presentó riesgos potenciales para los pacientes, y se llevó a cabo siguiendo las recomendaciones éticas internacionales para la investigación en humanos. Los pacientes y familiares fueron informados detalladamente acerca de los objetivos del estudio, y dieron su consentimiento por escrito.

 

RESULTADOS

El sexo femenino constituyó más de la mitad de los pacientes estudiados. La mayor cifra de pacientes se concentró en los grupos de edades 13 a 15, y 10 a 12 años, en ambos sexos (tabla 1).

En los APF, por línea materna, predominaron la hipertensión arterial (HTA) y la migraña en más de la mitad de los pacientes estudiados. Los APF por línea paterna se distribuyeron en un orden similar, pero con menores porcentajes (tabla 2).

El APP más frecuente fue la atopia (en 26 pacientes, el 40,6 %), mientras los síndromes periódicos de la infancia precursores de migraña estuvieron presentes: el dolor abdominal en 9 pacientes (14,1 %), los vértigos paroxísticos benignos (VPB) en 7 (10,9 %) y los vómitos cíclicos (VC) en 6 (9,4 %).

En la muestra estudiada se corroboró una evolución de la migraña de más de 3 años en 22 pacientes (34,4 %), de un año en 18 (28,1 %), mientras que 12 pacientes (18,8 %) tenían una evolución entre 2 y 3 años. Igual porcentaje se confirmó en los pacientes con una evolución de 1 a 6 meses.

La frecuencia mensual de los episodios de migraña fue referida por la tercera parte de los pacientes estudiados (21 casos). También fueron declaradas con cierta regularidad la frecuencia diaria (13 pacientes, 20,3 %), semanal (12; 18,8 %) y quincenal (11 casos, 17,2 %). Con frecuencia variable, o entre 1 a 4 episodios al año, se observaron casos aislados. La duración de los episodios fue de hasta 1 hora en el 43,8 % (28 de los pacientes estudiados), mientras que el 29,7 % (19 pacientes) presentó episodios de entre 2 y 36 horas de duración. En 6,3 % (4 pacientes) no pasó de 48 horas, y en el 18,8 % no sobrepasó las 72. Un solo caso presentó una duración mayor.

El ritmo horario de los episodios de migraña no pudo establecerse en más de la mitad de los pacientes (34; 53,1 %). El ritmo vespertino se identificó en 24 pacientes (37,5 %), y el matutino en 6 pacientes (9,4 %). La topografía del dolor en el cráneo fue muy variable, pero la cuarta parte de los pacientes refirió la región frontotemporal (tabla 3).

El 60,9 % de los pacientes (39) indicó una localización bilateral del dolor,14 lo declararon unilateral izquierdo (21,9 %), y 9 unilateral derecho (14,1 %). Dos niños (3,1 %) no refirieron dolor, en correspondencia con el tipo de migraña que padecían. Más de la mitad de los pacientes estudiados (35; 54,7 %) refirió como tipo de dolor el pulsátil. Fueron mencionadas otras calidades: dolor opresivo pulsátil (11 pacientes, 17,2 %), punzante (9 casos, 14,1 %) y opresivo (7 pacientes, 10,9 %).

El 70,3 % de los niños y adolescentes (45 pacientes) expresó alivio de la crisis con la combinación de reposo y analgésicos, mientras que el 14,1 % (9 pacientes) solo necesitó reposo. Otras alternativas como solo analgésicos, reposo y antihistamínicos, o la combinación de los tres, constituyeron formas de alivio en el 15,6 % de los pacientes.

Se les preguntó si el episodio migrañoso empeoraba o no con la actividad física habitual. El 53,1 % (34 pacientes) afirmó que se agravaba. La fotofobia se destacó como el síntoma acompañante más frecuente, seguida del síntoma sudoración. También mostraron una frecuencia a resaltar la fonofobia, los vómitos y las náuseas (tabla 4).

 

Se estudiaron los factores desencadenantes de los episodios de migraña. Entre los físicos o ambientales, la luz solar fue el más citado (46 pacientes, 71,9 %), asimismo el ruido (39,1 %), el calor (32,8 %) y el ejercicio físico (29,7 %). Dentro de los metabólicos o endógenos fueron identificados el estrés (31,3 %), el ayuno prolongado (26,6 %), las alteraciones del sueño (17,2 %) y la menstruación (15,6 %); pero la mayoría de los niños, adolescentes y familiares no relacionó las crisis con sustancias ingeridas o inhaladas (43 pacientes, 67,2 %). Alimentos como el chocolate, el maní, las pastas, el plátano, el queso, los embutidos y los cítricos, fueron señalados como desencadenantes por 14 pacientes (21,9 %).

En cuanto a la presencia o no de aura, la mitad de los infantes y adolescentes estudiados (32) la refirieron. Con respecto a la relación del aura con el dolor y el momento en que se presenta, 11 pacientes (34,4 %) expresaron que perciben el aura antes del episodio, un número análogo explicó que la advierte en el transcurso del episodio. El 18,8 % (6 pacientes) la describió al inicio del episodio, y solo 4 pacientes (12,5 %) refirieron su desarrollo gradual con síntomas progresivos, entre ellos, uno con la presencia de aura típica sin cefalea. Con relación a los tipos de aura, las visuales positivas fueron mencionadas por 19 pacientes (59,4 %), mientras 11 confirmaron visuales negativas (34,4 %). Las sensitivas fueron referidas por la cuarta parte de los pacientes, y la disfasia por 9 (28,1 %). La mitad de los pacientes estudiados fue clasificada como migraña con aura (1,2), mientras que el 43,8 % fue catalogado como migraña sin aura (1,1) (figura).

 

DISCUSIÓN

En niños cubanos se reporta el predominio del sexo femenino entre los pacientes que padecen migraña, y el grupo de edades de 14 a 16 años como el de mayor presencia.14,15 Lewis16 precisa que antes de la pubertad los varones predominan sobre las hembras, pero que a partir de esta es más frecuente en las niñas. La prevalencia de migraña se incrementa con la edad durante la infancia y la adolescencia. Este comportamiento es reconocido por otros investigadores10,17 y se corroboró en la muestra estudiada.

En la bibliografía revisada el APF de migraña por ambas líneas tuvo una frecuencia similar a la encontrada en los pacientes estudiados, se señala que se hereda de forma compleja, porque también intervienen factores ambientales. La agregación familiar está presente en los distintos tipos de migraña.10,11,18 Los niños con una historia familiar de migraña pueden ser más susceptibles a adquirir la condición a una edad más temprana, que los que no tienen el antecedente.19 Otro APF referido con frecuencia en la casuística estudiada fue la HTA; y, de hecho, se reporta en la literatura científica aumento de la tensión arterial media y diastólica en pacientes migrañosos. Se considera a la migraña un factor de riesgo vascular sistémico.20 Otros APF investigados en la muestra estudiada se tratan en la bibliografía con frecuencias variables.8,14

La atopia, como el APP más frecuente en los pacientes estudiados, coincide con los resultados de Portuondo Alacán y otros.11 Se notifica una mayor frecuencia de atopia en niños con migraña, que en sanos, sobre todo, en aquellos que padecen migraña con aura.21 Otros APP en la muestra estudiada fueron los síndromes periódicos de la infancia, que solo se observan en los episodios y no son atribuibles a otras enfermedades.22 A menudo cambian de uno a otro en el paciente.23 La ICHD-3 beta propone denominarlos síndromes episódicos que pueden asociarse a la migraña, porque no son privativos de la infancia.1

El inicio de la migraña y su evolución en el tiempo son difíciles de precisar en el infante.13 Los resultados obtenidos coinciden con los de Alp y otros.18 La frecuencia de los episodios de migraña en los pacientes estudiados fue variable, y concuerda con lo expuesto en la bibliografía consultada.12,24 Se coincide con otros autores en que los episodios migrañosos infantojuveniles se caracterizan por su corta duración, de menos de una hora, y en que es poco frecuente que se extiendan más allá de 36 horas.5,6,9,25 Así lo considera la ICHD-2.4 Actualmente se propone el criterio de más de 2 horas para la migraña sin aura y la migraña abdominal.1 A medida que el paciente se acerca a la adolescencia, los episodios se asemejan a los del adulto, son más frecuentes, intensos y de mayor duración.26

El ritmo horario de los episodios de migraña no pudo ser precisado en la mayoría de los pacientes estudiados. Alp y otros18 afirman que esto ocurre en el 32,8 % de sus casos. En los niños pequeños el episodio de migraña es matutino, mientras que en los mayores es generalmente vespertino, en relación con las exigencias académicas.24 En cuanto a la topografía del dolor, se coincide con otros autores en que las regiones frontotemporal, temporal y frontal son las más frecuentes.11,13,26 La localización bilateral del dolor migrañoso es usual en los niños.6,9,16 Se registra en los criterios de la ICHD-2 como propia de la infancia.4

Con relación al tipo de dolor, el carácter pulsátil fue el referido con mayor frecuencia.5,8,18 Aydin y otros17 lo afirman, pero admiten otras calidades observadas en la muestra estudiada.

Las formas de alivio constatadas en los niños camagüeyanos corroboran las reseñadas en la bibliografía como más frecuentes: reposo y analgésicos, o simplemente reposo.24 Más de la mitad de los pacientes estudiados empeoraba con la actividad física habitual, señalada en otras investigaciones como un factor que exacerba la crisis.18,24 Este es uno de los criterios considerados en la ICHD-2.4

Los síntomas acompañantes del episodio migrañoso más recurrentes son la fotofobia, la fonofobia y el vómito con o sin náuseas.24,25 Otros autores reconocen la clínica vegetativa, las alteraciones del carácter y del sueño.8,13,24 Rodríguez Escalona y otros27 mencionan las crisis de lipotimia. Aunque la fotofobia y la sudoración fueron los síntomas acompañantes más frecuentes en la muestra estudiada, en un mismo paciente pueden coincidir varios.

Los factores desencadenantes identificados con mayor frecuencia en la muestra estudiada han sido reportados en la bibliografía revisada,12,28,29 pero se agrupan de modo diverso, y pueden ser contrarrestados con estrategias preventivas que modifiquen la frecuencia, duración e intensidad de las crisis de migraña, para mejorar la calidad de vida de los pacientes.

Entre 10-20 % de niños con migraña experimenta un aura, y es más frecuente a partir de los 8 años.5,7,8 Sin embargo, la mitad de los pacientes estudiados la refirió. Se observó con mayor frecuencia antes o en el transcurso del episodio, pero podía presentarse al inicio, o tener un desarrollo gradual con síntomas progresivos.4,18 Los tipos de aura más frecuentes fueron los visuales, tal como indican otros autores.5,7 Los síntomas visuales homónimos y los sensitivos unilaterales, constituyen criterios de la ICHD-2.4 La disfasia fue inusual, y el aura sin dolor solo se constató en un caso. Los tipos y subtipos de aura agrupados fueron confirmados en la muestra camagüeyana, tal como se plantea en la literatura revisada.5-7

Finalmente, en la casuística estudiada se observó un predominio de la migraña con aura (tipo 1.2), específicamente del subtipo con aura típica y migraña (subtipo 1.2.1) en 31 de los 32 infantes o adolescentes que la describieron (96,9 %). Un adolescente se catalogó con aura típica sin cefalea (subtipo 1.2.3). Los subtipos de migraña con aura existen, sus diferencias fenotípicas probablemente son causadas por heterogéneos mecanismos etiológicos.30 La mayor frecuencia de migraña con aura coincide con los resultados de otros estudios en consultas especializadas.8,24 El 43,8 % (28 de los pacientes estudiados) fue diagnosticado como migraña sin aura (tipo 1.1). Entre los pacientes se identificó también un síndrome periódico de la infancia (tipo 1.3) en una niña de 5 años (subtipo VC, 1.3.1). Fueron considerados como migraña probable (tipo 1.6) 3 pacientes, por haber presentado hasta el momento de la consulta menos de 5 episodios, aunque cumplían con el resto de los criterios de migraña sin aura.4

Se concluye que los pacientes pertenecientes al sexo femenino y al grupo de edades de 13 a 15 años constituyen más de la tercera parte de la muestra estudiada. Entre los APF la migraña y la HTA son los de mayor presencia. La atopia y los síndromes periódicos de la infancia resultan reconocidos como APP. La migraña tiene una evolución de más de 3 años y una frecuencia mensual en un tercio de los niños y adolescentes estudiados, y en el resto es variable. La mayoría de los pacientes había presentado episodios migrañosos al momento de la consulta con una duración de hasta una hora. No se demuestra un ritmo horario en más de la mitad de los pacientes. El dolor frontotemporal, bilateral, pulsátil, que se aliviaba con reposo y analgésicos, y que se agravaba con la actividad física habitual, constituyen características usuales. La fotofobia y la sudoración, como síntomas acompañantes del dolor, son muy frecuentes. Factores desencadenantes como la luz del sol, el ruido, el calor, el ejercicio, el estrés, el ayuno prolongado y algunos alimentos, resultan identificados. La mitad de los pacientes estudiados son clasificados según la ICHD-2 como migraña con aura; el resto, como migraña sin aura o probable, y un síndrome periódico de la infancia como tipo de migraña.

 

Conflicto de intereses

Los autores declaran no tener conflicto de intereses en la realización del estudio.

 

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Recibido: 5 de septiembre de 2016.
Aprobado: 1º de noviembre de 2016.

 

 

Clara Victoria Mora García. Hospital Pediátrico Provincial Docente "Dr. Eduardo Agramonte Piña". Dolores Betancourt # 2, entre Domingo Puentes y Carretera de Santa Cruz, municipio Camagüey. Camagüey, Cuba. Correo electrónico: cvmorac@dmsj.cmw.sld.cu

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